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CLUB CICLISTA

LA CAROLINA

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Revisión, limpieza y engrase de Cadena, Piñones y Platos.

 

Otro de los componentes de nuestra bicicleta que debemos revisar antes de cada salida es la cadena de la transmisión, y junto con ella los platos, piñones y roldanas.

 

Estas piezas sufren mucho más en una bicicleta de montaña que en el resto. Cuando pasamos por terrenos arenosos, charcos de barro o carriles polvorientos la cadena se impregna de suciedad, y si no somos cuidadosos en éste aspecto el desgaste será mayor en los dientes de platos y piñones. Al secarse el lubricante la cadena queda desprotegida, y las partículas de tierra o arena actúan como agentes de erosivos. Es por tanto fundamental, aunque nos supongo un esfuerzo, limpiar correctamente la cadena y volver a engrasarla después de cada salida, o antes de la próxima.

 

Para limpiar la transmisión necesitamos un cepillo y un detergente desengrasante. Existen distintos cepillos especiales y artilugios para la limpieza de la cadena, pero también nos puede servir un simple cepillo de dientes.

 

Herramientas de Limpieza Especiales

 

 

En primer lugar debemos desengrasar y limpiar la cadena. Para ello podemos usar un cepillo y un cubo con agua y jabón (mejor si el agua está caliente), o bien mojar la cadena y aplicar un detergente desengrasante especial. Se venden desengrasantes para bicicletas, si usamos otro tipo de desengrasante quizás tengamos que diluirlo en un poco de agua si éste es muy agresivo.

 

Limpieza de Cadena

 

Posteriormente tendremos que repasar de igual forma los dientes de los platos, piñones y roldanas del cambio (las ruedecillas pequeñas del cambio trasero). También es recomendable repasar el desviador delantero. A veces las roldanas acumulan mucha suciedad apelmazada, y necesitaremos un destornillador para usarlo a modo de espátula, teniendo cuidado de no arañar ningún componente.

 

 

Limpieza de PlatosLimpieza de RoldanasLimpieza de Piñones

Limpieza de platos, roldanas y piñones.

 

Finalmente aclaramos todos los componentes con agua, y esperamos que se seque. Podemos usar un trapo viejo que no suelte pelusa para secar la transmisión, y no tener que esperar así a que se seque por sí sola.

 

Con los componentes completamente secos procedemos a lubricarlos. Existen distintos tipos de lubricantes, que se adecúan a distintas condiciones climatológicas por su compuesto y densidad:

 

Distintos tipos de Lubricantes

Aceite para invierno, verano, en spray y lubricante de cera.

 

-  Podemos usar aceites, que deberán contener teflón para una mayor protección contra la corrosión y humedad. Existen aceites especiales para época lluviosa, que aguantan mejor al mojarse, y otros para épocas secas y polvorientas. Para la cadena resulta más cómodo usar un bote, mientras que el spray facilita el engrase de roldanas y piñones. Las ventajas de los aceites son su fluidez, y variedad de envases que facilita su uso. Las desventajas son que acumula mucha suciedad y que se seca rápido (en rutas largas conviene llevar un botecito en la mochila).

 

- La alternativa son los lubricantes a base de ceras. Es un lubricante líquido, que al aplicarse sobre la cadena se adhiere y se seca, pero que mantiene sus capacidades de lubricación. Para aplicarlo debemos tener la cadena completamente limpia, aplicar una primera capa, esperar cinco minutos, y aplicar una capa más. La cera se mantiene más tiempo en buenas condiciones, aguanta mejor el agua y mancha menos. Como desventaja es más difícil de limpiar, y se apelmaza más sobre los dientes de las roldanas, desviador, etc; llegando a formar, si lo dejamos mucho, auténticas bolas de pastosa cera sucia acumulada en los componentes.

 

También hay que revisar, cada cierto tiempo, la elongación de la cadena y el desgaste de los dientes de los piñones y platos. Son dos problemas que tienen mucho que ver el uno con el otro.

 

Desde que ponemos una nueva cadena, ésta sufre tensión con cada pedalada. A lo largo de los kilómetros la cadena se va alargando poco a poco y finalmente hay que cambiarla. Esto no es problemático al principio, pero llegado a cierto punto la elongación es tanta que el espacio entre eslabones es mayor que entre los dientes de los piñones y platos, y de esta forma los acaba deformando. Si no tenemos cuidado, es posible que al poner la nueva cadena ésta no encaje sobre los piñones ya deformados y tengamos que cambiar algo más que la cadena. Si al observar los dientes resultan tener forma de aleta de tiburón, o percibimos ciertas “rebabas” en los bordes de estos, lo más seguro es que tengamos que cambiar la pieza. También comentar que una cadena muy alargada tiene mayor posibilidad de partirse que una en buen estado.

 

Medida de la elongación

Si la herramienta apoyase completamente sobre la cadena, ya se habría alargado más de la cuenta. Existen otras con forma de compás.

 

La duración de la cadena es algo que varía en función del estilo de pedaleo, los cuidados que le demos, fabricante, etc. Como norma general, hay que revisarlos con más atención a partir de los 2000 kilómetros. Para observar la elongación de la cadena podemos ponerla en paralela a una nueva del mismo número de velocidades y compararlas, o bien utilizar herramientas especiales que existen para ello.

 

¡Un saludo y hasta la próxima!

 

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